Judith Butler: 5 conceptos clave de su pensamiento

Judith Butler es considerada hoy en día una de las filósofas más importantes para la filosofía contemporánea. Sus trabajos sobre la teoría queer y feminista, y los estudios de género han tenido un  profundo impacto en diversos ámbitos, como la teoría política, los estudios literarios, el derecho o el psicoanálisis.

Además de ser catedrática en la Universidad de Berkeley (California) es también activista por la igualdad de género y los derechos sexuales de las minorías sexuales, así como por las políticas por la paz. Sus trabajos sobre la teoría queer y la perfomatividad de género la han convertido en la pensadora queer por excelencia, proponiendo una ideología de género que desafía las creencias religiosas y contradice las verdades científicas.

El estilo de escritura de Judith Butler tiene fama de ser complicado de leer, así que, para aquellos que se estén armando de valor para comenzar a leer sus obras o investigar sobre su pensamiento, proponemos 5 puntos clave a tener en cuenta antes de lanzarse de cabeza a uno de sus textos.

Performatividad de género

JudithButler Performatividad de genero

Según lo que nos han enseñado y se ha creído durante siglos, los seres humanos podemos distinguirnos de manera clara entre dos generos: hombre y mujer. Y esta distinción vendrá dada por nuestros genitales, por lo que es una separación basada en un elemento científico. El pensamiento de Judith Butler, propone, sin embargo, que el género, y esta distinción entre hombres y mujeres, son aprendidos mediante construcciones sociales, y por lo tanto, no son definitivos ni exclusivos. Así, el ser hombre o mujer no está determinado por nuestro nacimiento, sino que es algo que se aprende en base a nuestro contexto cultural y educativo, que tiene como norma la cis-heterosexualidad.

Consideramos importante puntualizar que Butler no niega la existencia del sexo, sino la existencia de dos únicos géneros sexuales basados exclusivamente en una categorización científica del cuerpo. Así, esta diferenciación entre hombres y mujeres, no corresponde únicamente a un elemento científico, sino que se forma a partir de discursos, prácticas y normas sociales. De forma que si la existencia de dos géneros diferenciados se construye a partir nuestras ideologías y prácticas sociales, también se puede deconstruir.

Por lo tanto, según la perfomatividad de género de Butler, el género no es una verdad incuestionable e invariable, es más bien un fenómeno que se produce y cambia constantemente en base a una continua puesta en marcha de normas de género que nos impone la sociedad sobre cómo debe o no debe comportarse un hombre o una mujer.

«¿Existe un buen modo de categorizar los cuerpos? ¿Qué nos dicen las categorías? Las categorías nos dicen más sobre la necesidad de categorizar los cuerpos que sobre los cuerpos mismos.»

Teoría queer

La teoría queer nació a principios de 1990 a partir de los estudios que antes se consideraban Estudios sobre gays y lesbianas. Se refiere al estudio y la teorización de prácticas sexuales y de género que no pueden encuadrarse en el estudio de la heterosexualidad. La teoría queer propone no debería clasificarse a los seres humanos en base a categorías fijas como hombre, mujer, heterosexual u homosexual, ya que estas divisiones ponen como partida de lo “normal” el ser hombre cis y heterosexual y como “diferente” o se segunda categoría todo lo demás. Vivimos en la cultura del heteropatriarcado y la heteronormatividad, por lo que de manera inevitable todo lo que se salga de la “norma” será considerado extraño, y por tanto, rechazado.

Judith Butler, es una de las muchas y muchos académicos que ha aportado sus propios pensamientos a la teoría queer, pero además ha sido una de las principales responsables de difundir la teoría más allá del mundo académico, llegando a ser la filósofa más conocida que representa esta teoría.

Así, el pensamiento de Butler sigue los principios de la teoría queer, rechazando la clasificación en base a la orientación o la identidad sexual, ya que estas categorizaciones son resultado de una construcción social y su uso sólo favorecen a excluir y diferenciar a minorías que se apartan de la heteronormatividad imperante en nuestra sociedad.

«El feminismo ha afrontado siempre la violencia contra las mujeres, sexual y no sexual, lo cual debería servir de base para una alianza con estos movimientos, ya que la violencia fóbica contra los cuerpos es parte de lo que une el activismo anti homofóbico, antirracista, feminista, trans e intersexual.»

Activismo y crítica social

El pensamiento de Butler, al tratar temas como la identidad y la orientación social, tiene de manera inevitable un fuerte componente activista y de crítica social. Sus estudios sobre el cuerpo y su performatividad están íntimamente relacionados con las minorías y las poblaciones vulnerables, pues engloban a las mujeres, las personas de género disidente y las minorías sexuales, grupos que suelen quedar invisibilizados, marginalizados y patologizados en un mundo imperantemente patriarcal. 

En una sociedad en la que se categoriza la identidad y la orientación sexual en base a unas categorías muy definidas y excluyentes, como puede ser hombre-mujer y heterosexual-homosexual se dejan de lado una gran cantidad de individuos que no encajan en ninguna de estas etiquetas, individuos que se quedan en las sombras, que la sociedad no es capaz de reconocer ni aceptar.

Por ello se resalta la importancia de contar con estas personas, de incluirlos en los estudios académicos, de dejar atrás categorizaciones excluyentes. Todo estudio científico y/o académico que tenga como base el estudio del ser humano debería incorporar un componente social, que incluya activismos para la visibilización y el empoderamiento de las minorías. Si el género y la orientación sexual se construyen en base a la sociedad, la sociedad debe empezar a cambiar para incluir a todos los individuos.

«Cualquiera que sea la libertad por la que luchamos, debe ser una libertad basada en la igualdad.»

Feminismo

Siguiendo esta inclusión de todas las minorías en sus teorías, no solo científicas, sino en todos los ámbitos posibles, y en el caso de Judith Butler, la filosofía, el feminismo tiene un componente de especial relevancia en su pensamiento.

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Lo ideal, tal y como defienden performatividad de género, es que no existiera una diferenciación entre hombres y mujeres, pero la realidad es que existe, y que esa diferenciación conlleva una discriminación inherente hacia las mujeres. Esto hace que el sentirse, o identificarse como una mujer, o incluso que la sociedad te etiquete como mujer aunque no lo seas, tenga un fuerte componente político social.

El marco feminista en el que se encuadra Butler se centra en estudiar los mecanismos de poder, buscando decontruir los conceptos de feminidad, masculinidad, heterosexualidad y homosexualidad que se han dado como ciertos en nuestra sociedad.

La propuesta feminista del pensamiento de Butler retoma los estudios de Simone de Beauvoir, Witting y Rubin, hasta las teorías críticas de Michel Foucault, Lacan y Derrida, incluyendo y reflexionando sobre las teorías feministas y filosóficas que se han ido sucediendo a lo largo de la historia.

La principal característica del feminismo de Judith Butler es (a parte de la performatividad de género) la defensa a gritos de la necesidad de incluir a todas las minorías en la lucha feminista. El feminismo debe ser un paraguas que luche a la par con otras minorías discriminadas, debe incluir a las mujeres negras, a las mujeres trans, a todas las orientaciones e identidades sociales, así como a las diferentes clases sociales y posibles procedencias. Debe ser una lucha de todes para todes. Debe avanzar de la manos de la una crítica social completa, que incluya una crítica sobre el colonialismo, el neoliberalismo e incluso el cambio climático.

«El feminismo tiene el poder de iluminar la interdependencia y la práctica de la solidaridad entre grupos.»

Política

Toda opresión y discriminación, toda injusticia y violencia, se divide en aquellas que están amparadas por las leyes y aquellas que se penalizan. El heteropatriarcado, la categorización por géneros y la heteronormatividad están vigilados, legislados y protegidos por nuestros poderes políticos e institucionales. Quizás podríamos encontrar aquí la razón tras el desencanto político imperante en nuestra sociedad actual.

Las oportunidades y derechos de las minorías están bajo el control político. Las intuiciones tienen la autoridad para patologizar, medicar e incluso internar lo que ellos consideran fuera de lo normativo. El modelo político y social es claramente un modelo de género jerárquico y heterosexual.

El pensamiento de Judith Butler se plantea y reflexiona sobre cómo llegan a establecerse estas normas, cómo llega el poder a dónde llega, y por ende, cómo es posible llevar la contraria y luchar contra un sistema que protege la exclusión social.

Para defender la perfomatividad de género y la teoría queer no basta únicamente con que la sociedad entienda y acepte las diferentes identidades y orientaciones sociales, o que desaparezca la distinción entre géneros. Todo avance social debe ir acompañado de leyes que amparen, defiendan y fomenten la deconstrucción social. El sistema político-social debe luchar para formar un mundo mejor, en el que las personas puedan vivir en base a sus identidades y orientaciones sexuales sin discriminaciones ni amenazas. En las que la igualdad y la libertad personal permitan reconocer y declarar la diversidad corporal y cultural que forma parte de la complejidad del ser humano.

«La aspiración política de este análisis se encuentra en el llamado a dejar que las vidas de las minorías de género y sexuales sean más posibles y más vivibles, que puedan moverse con libertad.»

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